Hago extensivo al público en general un par de comunicados de interés psicoanalítico. Lo hago porque la idea misma de este blog y su orientación se ven materializadas en las cartas citadas; de allí mi adhesión, sincera y decidida, a la causa analítica y su batalla por venir.
Sin agregar una coma, allí van. 
Colegas y amigos del psicoanálisis, todos:
Como se indica en el mensaje que consta líneas abajo, hemos sido convocados a pronunciarnos respecto del embate que, contra la práctica del psicoanálisis, se viene desarrollando en varios países del globo y que, concretamente, ha alcanzado hoy en Francia su punto más álgido. Allí, Jacques Alain Miller, junto con un gran número de personas, entre los que figuran también destacados intelectuales, escritores, cineastas, etc., viene sosteniendo una política sin tregua en defensa de la singularidad en que se apoya la clínica del sujeto, contra la medicalización y contra las terapias cognitivas que tan fácilmente se pliegan al discurso de laboratorios y aseguradoras bajo la promesa de colaborar con los Estados para paliar los estragos que los mercados económicos producen en los sujetos.
Somos testigos cada día, por ejemplo, de una campaña sutil pero continua para combatir la depresión. Según rezan las más recientes estadísticas, el 90 % de la población se deprime al menos una vez al año… en consecuencia, se supone que habría que extender el uso de los medicamentos antidepresivos y ampliar su prescripción hasta la infancia, inclusive. ¿Entristecerse al menos una vez por año es acaso estar enfermo?
Igualmente, cada día vemos más niños diagnosticados de Déficit de atención e Hiperactividad, razón por la cual el Ritalín y el cognitivismo aparecen como la solución indicada bajo pena de expulsión escolar cuando no de enjuiciamiento hacia los padres por irresponsables para el caso de que no quieran someterse a estas prescripciones.
Esta lucha que se desarrolla en Francia también es nuestra porque de su éxito dependerá en gran medida nuestro porvenir. ¡Todos nosotros estamos éticamente obligados a pronunciarnos frente a esta campaña ideológica que afecta lo real de la vida misma!
Marita Hamann
Fernando Gómez
Patricia Tagle
Directorio NEL-Lima
Declaración de Adhesión Para que viva el psicoanálisis, contra el cognitivismo y la cuantificación generalizada
Estimados colegas:
El pasado 9 y 10 de febrero se realizó en París el gran Meeting de la Mutualité, impulsado por Jacques-Alain Miller y bajo la égida de Le Nouvel Âne -LNA, para la defensa y la promoción del psicoanálisis, y contra el cognitivismo. Estuvieron presentes miembros de las distintas Escuelas de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, así como defensores e interesados del psicoanálisis; más de 1300 personas entusiastas que debatieron sobre el momento actual.
El objetivo fue poner un freno a la política cognitivista que se ha difundido por toda Europa por las burocracias estatales. Esta política, autoritaria y utópica, que sostiene el culto por la cifra, busca generalizar de manera insensata la evaluación cuantitativa. Es una política en contra de las prácticas de la escucha, y la eliminación del psicoanálisis es su principal objetivo, tanto de las universidades como de su ejercicio privado y en instituciones.
Esta lucha iniciada por Jacques-Alain Miller no nos es ajena, el cognitivismo está presente en todas nuestras universidades y sistemas de salud; tendrá consecuencias para la práctica del psicoanálisis en las Sedes y Delegaciones pertenecientes a la NEL. De ahí la importancia de contribuir y dar nuestro respaldo a este combate.
Hacemos un llamado para refrendar el apoyo a las tesis sostenidas en el Meeting realizado el 9 y 10 de febrero, y para apoyar y alentar el siguiente que tendrá lugar el 28 y 29 de marzo próximos. Invitamos a todos los miembros y asociados de las Sedes y Delegaciones de la NEL, a los alumnos de los CIDs, así como a todos los amigos e interesados en el psicoanálisis a sumarse a la lucha firmando esta declaración de adhesión.
Solo tienen que enviar un mail nuevaescuelalacaniana.nel@gmail.com anotando su nombre, dirección y profesión.La lista de adherentes se publicará en AMP-UQBAR y será comunicada a las autoridades francesas.
Un cordial saludo,
María Hortensia Cárdenas
Presidente de la NEL
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Eduardo Álvarez
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15:52
Dadas mis actuales actividades y contactos con algunas instituciones educativas, y los efectos que tuvo en mí el ponerme en contacto con sus métodos, decidí ocuparme esta vez de lo que se pide ahora de los jóvenes en los colegios, como una tendencia que avanza hace algún tiempo con una rapidez que aunque vertiginosa, es poco aparatosa, pues parece que somos incapaces de ver los alcances reales de las nuevas formas de significar la "educación".
Creo que hay unanimidad en cuanto la valoración negativa de nuestros estándares escolares, dada su pobreza en cuanto a lo transmitido: conocimientos, valores, formación y habilidades interpersonales. Digamos que lo reflejado socialmente nos basta para dar cuenta de lo dicho: nuestros muchachos están mal preparados para la vida.
De esa afirmación que cualquiera podría haber formulado, -en especial si uno se encuentra atravesando el sagrado martirio que la paternidad supone en nuestro país, se desprende que en primer lugar hay que poner en orden a la franja adolescente de nuestra población porque al frente hay un mundo cada vez más hostil que enfrentar, pero aún un poquito por debajo de esto hay un detalle interesante que creo necesario rescatar: los padres cada vez están menos dispuestos a hacerse cargo de las vicisitudes (y malcriadeces) de sus hijos. Y es lógico, pues cada vez se tienen que hacer cargo de más cosas, lo que los lleva a encargar su responsabilidad educadora a otras manos.
Como siempre ante una disyuntiva de este calibre hay múltiples opciones que el mercado ofrece, pero a grandes rasgos se pueden reconocer dos propuestas: la "tradicional" y la ya autoproclamada "no tradicional", que pretende ser un negativo de la anterior, una contrapropuesta basada en las debilidades del sistema tradicional.
Para empezar, hay una asociación entre el sistema tradicional de enseñanza y el concepto de "ineficiencia", una idea de que se desperdicia el tiempo en cosas que no sirven para lograr los objetivos que se deberían trazar los jóvenes de hoy. No abogaré por ninguno, pero me encargare solo del nuevo.
Vemos que una vez más existe un ideal, que aunque medio endeble, que funge de receta para salvar a los chicos de la mediocridad, hay algo a lo que tienen que aspirar y es lo que se ofrece ya sin pudor, y es a entrar en el mercado desde la infancia (si, desde la infancia, como ir ala primaria con la idea de la universidad, instituto, trabajo, etc) y es a ello a lo que nos encaminamos, a que nuestros hijos sean afiladas máquinas mentales capaces de destruir cualquier examen tipo admisión, basados en práctica metódica de una técnica colegial de entrenar cerebros para dar respuestas.
Hoy, abiertamente se dice que la educación es un negocio, sin nada que ver con lo social, simplemente enfocada en el logro personal del recepcionario del "servicio"; podría decir que es negocio que haya ingresantes a las universidades, y ese ideal del ingresante calvo y feliz sirve de motor a los padres para elegir a quienes podrían quitarle la modorra y demás vicios sus hijos para que, basados en un régimen académico casi castrense, logren encontrar ese "talento" que aún no avisoran.
Es una paradoja moderna esto del talento, porque cada vez está más alejado del deseo y aún de la humanidad, para saberlo solo hace falta dar una leída a las currículas escolares de estas instituciones: RV, RM, Física, Biología, Geometría, Álgebra, Trigonometría y paremos de contar porque lo demás no es necesario para el modelo, sin importar que lo sea para el sujeto; por ejemplo no me imagino a un literato saliendo de una "corporación educativa", lo cual ya hace bastante claro que se trata de satisfacer la demanda del mercado a toda costa.
El avance de los enfoques tecnológicos y la emergencia poderosa de los ideales mercantiles que los sustentan, están aplastando lo que queda de particularidad y humanidad en nuestras sociedades. Los ideales globales de felicidad y de realización personal, de esos de los que hablábamos en otros posts están aquí presentes también, como receta que promete salvar al individuo, a costo de homogenizarlo en el molde del "para todos", haciéndolo renunciar a su inconsciente, precarizando a los sujetos, por tanto es una propuesta de consumo peligrosa la que hay hoy: la tecnocracia y la derecha que tienen a la supuesta eficiencia, talento, y por detrás la cientifización, alienación y el control humano como banderas de este embuste.
A ver si esa cultura del éxito a cualquier precio y la competencia sin cuartel sirven para acabar con las contradicciones sociales y con la pobreza subjetiva de nuestras poblaciones, mientras tanto, mastiquemos nuestra cultura combi y pensemos si la podremos soportar otros 50 años.
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Eduardo Álvarez
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19:49
Mucho me han preguntado acerca de las relaciones de pareja, o esas formas de lazo que hacemos los humanos con nuestros semejantes, allí donde ponemos nuestra líbido; goce y deseo, algunas veces por separado y otras pocas, junto. Quiero hablar de esta separación, tomando a un personaje al que la tradición ha dotado de una infinitud que lo inscribe aparentemente en otro orden.
Desde la antigüedad, se ha escrito que el hombre nace marcado por un estado de falta fundamental: necesita de algo/alguien para realizarse, como la fijación con el éxito de estos días, o el mito de la media naranja que ilustra mejor lo que ocurre en una búsqueda amorosa, digamos.
En sí, se puede decir que hay busqueda porque falta algo, y se asume que esto lo tiene el otro. En "El Banquete", Aristófanes habla de un ser primitivo donde había una equiproporción de masculino y femenino, un ser completo que por serlo despertó la ira de los dioses, por lo cual Zeus manda a cortarlos, introduciendo la separación y la búsqueda de aquello de lo que se gozó completamente pero ya no se tiene más.
El juego sería entonces como uno de "gallina ciega", donde cada uno tiene un objeto que lo completaría y lo busca sin consancio, pero que éste, paradójicamente, no existe. El sujeto errará en su deseo, que siempre se equivoca y cambia, pudiendo sostener relación con los objetos que guarden similitudes con el fantasma que ha marca en el sujeto su forma particular de goce, con la condición de poder ser relanzados por sí mismos, de evolucionar. Freud ya lo decía cuando definía la felicidad como "producto del contraste, no como un estado".
Eso más o menos lo sabemos nosotros los mortales, uno tropieza y se pierde, pero generalmente nos topamos con algo que relanza algo de nuestra vida y nos ordena: un amor, una ocupación, un hijo, etc. algo que nos empuja a seguir un camino, que nos da la idea de "estar completos", y que aunque dure poco, marca un camino por donde uno puede escribir su propio libro.
El deseo de dios
Vista la lógica del movimiento que tiene como base el límite de lo humano y su falta, podríamos pensar en la inmovilidad de Dios, en su deseo muerto por su omnipotencia. ¿Cuál será entonces su media naranja?.
El detalle de la envidia de la completud andrógina es interesante: existe una falta en los dioses.
Durante la historia se ha podido corroborar que Dios ha puesto en marcha infinidad de proyectos, que existe un "plan" o un "deseo", que daba sentido a la vida de los fieles. Se le supone un saber universal y a la vez una potencia sobre el hombre, que recubre lo que hay detrás de la demanda, a saber, la necesidad de ésta de ser satisfecha. Dios le demanda al hombre, pues él es su partenaire, cuidando de velar su inconsistencia con su palabra, aún con suficiente potencia como para no ser cuestionada como referente para los grupos humanos bajo su influencia.
Pero la sociedad ha sufrido cambios al pasar de los años y las cosas han cambiado un tanto también en el funcionamiento de esos discursos. La cultura del temor de dios que dejaba al hombre como una figurilla sin ninguna importancia particular, donde la virtud era el camino para ser un "elegido" ha dado paso más bien a su reverso, a la emergencia cada vez más palpable de la demanda de amor divina, en la transformación de su semblante a uno sufriente, en constante necesidad de una respuesta por parte del hombre.
El cambio de postura frente a los referentes es un termómetro de la cultura actual; si seguimos este razonamiento encontraremos una "histerización" de la cultura, donde se señala la falla, como en dios, su inconsistencia es explotada para hacer notar su incompletud.
El síntoma sexual de la cultura
Así, podríamos intentar poner a la cultura en el lado femenino de las fórmulas de la sexuación, donde dios puede operar como masculino en tanto supuesto saber sobre todo, como un Amo que mediente su palabra podría dar un cauce al deseo del ser humano.
Dado que la demanda ha cambiado de dirección (ahora dios demanda al hombre que lo elija), la sociedad ahora marca la impotencia del Amo, de un dios que ya no sirve como dador del libreto humano, tanto hasta podríamos plantear que la omnipotencia está aparentemente del lado del hombre, a tal punto que el discurso de la ciencia sirve como ese dedo histérico acusador que traspasa al Amo y que precipita su caída, señalando su castración.
La palabra de dios, (o el Nombre del Padre) como organizador social es reemplazada por la ley económica de los mercados autorregulados, donde el goce sin límite del fetiche, o la eterna errancia de objetos de satisfacción, impone su descontrol.
Ahora bien, "la envidia de los dioses" es una buena forma de caracterizar una época donde el hombre tiene puesta una mascarada de completud, proveída por su relación con sus objetos de goce, y nuevamente el deseo divino estaría identificado con ello.
Es necesario hacer efectivo un segundo corte, a partir en dos pedazos al hombre, i
nscribiendo nuevamente una búsqueda propia, en un tiempo donde los Adán y Eva occidentales han expulsado del paraíso a su padre y tiemblan ante la invasión de una infinitud que no pueden domeñar, que no les es natural, y los deja sobrecargados pero sin saber hacer, en angustia.
La masificación del goce, vuelve a inscribir el lugar precario del hombre, ahora ya no ante su dios, que mal que bien le daba un libreto y un lugar frente a él, sino que ahora la situación se agrava pues ha quedado solo en su compulsión por gozar del fetiche.
El lugar del análisis es, entonces, hacer esa escisión, destapar de a pocos la olla, tentando construir una ética, donde el sujeto se identifique con su posición íntima y netamente particular de gozar, en la construcción de un Nombre Propio, más allá del Nombre del Padre del que se sirve. Hacer hablar al síntoma propio, escucharlo, amarlo, dándole un peso suficiente como para hacer de él una heramienta de separación del Amo y de invención única. Hacer que Adán se coma una buena manzana para el lonche.
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Eduardo Álvarez
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23:19
Si hay algo a lo que el ideal de sociedad actual no soporta es la idea de la falla, de no cumplir con lo esperado, especialmente en una sociedad marcada por la sombra cada vez más densa de la "eficiencia" y el resultado. Hay al menos un par de aspectos del este término de los que creo que es bueno ocuparse.
En primer lugar se puede situar el fracaso como la postura que aparece como queja de los sujetos en la clínica: ese típico "no soy suficientemente ... " que se presenta como insoportable, una situación deficitaria en el sujeto que muestra su estado de falta, su carencia frente al Otro.
Ante esto se puede responder buscando nuevamente la homeostasis imaginaria de la que se apartó cuando apareció la angustia asociada con la presentificación de la carencia, y para esto hay muchas herramientas disponibles en el mercado, que podemos llamar "objetos compensadores" que tienen como clave la cultura del consumo, como quien resana con ese cemento la grieta que dejaba ver lo Real (insoportable) de la incompletud del sujeto, o su insuficiencia natural que lo hace necesitar de los demás. El goce desmedido del objeto corta el lazo con los semenjantes.
Esa es una salida, una posibilidad que aparece fácilmente; pero la lógica del movimiento es la necesidad imperiosa de hacer callar lo angustiante. Ahora, podríamos llamar a eso fracaso, pues el proceso de hacer desaparecer la angustia, que en el sistema actual se ve asociada con lo inesperado, lo que está fuera de lo planificado, tiene como fin la precarización del sujeto, haciéndolo cada vez más invisible, más programado, retraído bajo la palabra del Amo, que va deshaciendo los lazos sociales del sujeto, pudiendo quedar robotizado en la búsqueda de tapar lo que no se puede soportar. Hay una seguridad en el cobijo del Amo, una promesa de protección, de allí el discurso de la ciencia, que aspira a saberlo todo, y ahora, como síntoma actual, predecirlo.
Para ponerlo claro, la lógica del consumo revierte al sujeto sobre sí mismo con los objetos de satisfacción que lo calmarían, pero a la larga este silencio del sujeto termina por desaparecerlo, dejarlo paupérrimo en el goce repetitivo del objeto que tapona lo no programado de la contingencia, de la vida.
Se reconoce, entonces, un alivio en el fracaso, una identificación con la propia posición de goce: "soy desempleado", "soy ineficiente", "soy mal padre", por ejemplo, que se sostiene imaginariamente en el discurso del sujeto gracias a las explicaciones venidas del Otro de la ciencia o de la sociedad: quizá sea bueno recordar ahora a lo que el Amo aspira cuando lanza ciertos objetos al mercado (para tener más energía, más memoria, ser más atractivo, ser mejor amante, padre, trabajador, etc) o publicita descubrimientos como el gen del divorcio; es muy claro que la tendencia es hacer de la humanidad un espacio biológico programable donde se elimine lo demás, la palabra del sufriente y su síntoma, perennizando a los individuos en la dependencia.
Es interesante pensar en la palabra del Amo y su seducción, pensar en la astucia en la venta de sus ideales que apuntan siempre al sedimento más temido de la subjetividad, lo que falta y no se quiere ver, lo que necesita ser cubierto con una sábana.
Cuando sólo existe la palabra de ese Otro y el sujeto calla, queda aislado, sin deseo, dependiente de lo que pueda caer de la mesa del Amo. Hará falta hacer una construcción, una invención de un nuevo vínculo con el semejante que pueda dar curso a la angustia, de forma que la falta del sujeto pueda ser la causa del deseo, de la búsqueda de otra cosa fuera de la satisfacción estándar que se ofrece en cualquier esquina.
El fracaso, diremos entonces, se puede centrar en el trámite de la angustia y en los efectos de aquella elección, lo humano o no del camino que se elija, y saber que siempre el fracaso, como el dolor, tiene algo que decirnos.
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Eduardo Álvarez
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22:42
Hace un par de días me detuve en Biography Channel porque estaba comenzando la biografía de Sigmund Freud. Me pareció un buen momento para dejar de leer y hacerme algo de canchita.
Ya anticipaba yo mientras me acomodaba en el mueble que sería una hora de televisión difícil, que me iban a tratar de tumbar los ideales con el cuentazo del "Libro Negro del Psicoanálisis" y que por otro lado se podría ser muy complaciente con él en otros aspectos. En fin nada que no se pudiera ajustar.
Creo que los datos biográficos y la investigación periodística estuvieron bien, pero tan periodística fue la primera parte que todo transcurría sin sobresaltos, era un poco sosón el programa. Hasta que (como siempre ocurre) apareció una mujer, y allí empezaron las interpretaciones y ciertas acusaciones que me parece interesante revisar.
Hay algo que podemos decir de Freud y de su descubrimiento, que no se le puede mezquinar en la historia, y es hacer de la palabra un arte de curar. La "talking cure" inaugurada con Anna O. fue eso, un descubrimiento y como toda la historia del psicoanálisis, es el paciente quien descubre. Allí está su potencia también: en su ética.
Es previsible que haya gente que diga más de lo que está en capacidad de decir en cualquier lugar, y más aún tratándose de un una personalidad que despierta tanta polémica, pero desde que tengo este pequeño rincón virtual, tengo este impulso incontenible de señalar a cualquiera y reservarme el derecho hablar de todo lo que me parece o no, y por ello aquí van algunos puntos que me gustaría aclarar acerca de éste episodio.
- Para tratar de acercarse a la idea de la sexualidad como "núcleo neurótico", hay que centrar, en principio la dinámica de la época y lo que se producía en los sujetos: el disfrute sexual era reprimido socialmente, era lo normalmente insportable en las histéricas de los primeros casos psicoanalíticos. Tratar de ridiculizar que lo sexual haya estado detrás de los casos de histeria consignados por Freud argumentando que hay fuerzas más importantes en la vida de un ser humano no invalida la investigación del psicoanálisis, es más bien tonto, pues se desconoce el descubrimiento de que detrás del síntoma hay un nudo, algo a tratar, pero eso, en esta sociedad de las soluciones rápidas es un pensamiento poco popular. En resumen, para pensar en el psicoanálisis, hay que pensar en la época y en sus síntomas, y eso, es un proceso interminable.
- La teoría de la libido no sólo tiene que ver con una perspectiva "coital", sino con la energía vital que se pone en juego en tal o cual cosa. Pensemos en un caudal, un cauce de rio irrigado por la libido, donde el lecho es la relación con algun objeto o actividad más o menos fija.
- Hay una conocida frase freudiana en la que contraindica el tratamiento "a mayores de 50 años y a mujeres de 30 años a más", esto despertó un par de comentarios socarrones, donde se insinuaba que Freud despreciaba secretamente a las mujeres. Esto pasa cuando se quiere mirar con una lente actual palabras dichas hace cerca a 100 años. Lo que no se dice es que la frase continúa diciendo la razon: "porque sus tendencias libidinales ya están irremediablemente fijas". Esto quiere decir que las personas en aquella época se asían mucho más firmemente a sus objetos de satisfacción, configurando una pulsión difícilmente abordable. Ahora la cosa es un poco diferente: el flujo de información y los estilos de vida modernos repletos de objetos de la tecnología hacen volátil lo que antes era fijo en la libido. Esta recomendación es comparable a decir en la actualidad "que los ancianos de más de 70 a 80 años difícilmente cambiarán".
- Pero lo que realmente escandalizó a esta activista feminista fue la diferencia que hacía el pene en el pensamiento freudiano. En un arranque de democracia anatómica bramó una protesta por lo que ella juzgaba era una injusticia pensar que "las mujeres realmente envidian ese maravilloso órgano" (sic). Creo que si Freud viviera la pondría como prueba de que hay penisneid. Freud se refiere a una salida compleja del Edipo, que tiene como fin la diferencia de no separar el goce del amor, como si se separa con el órgano masculino, de allí que Freud marca que "las mujeres tienen alguna mayor dificultad en la sublimación", pues ellas ordenaron su pulsión de otra manera, donde ellas se ocupan más de lo particular, de la estética, lo emocional y los goces adyacentes; los hombres van por el lado de la civilización, afirmando el falo a cada paso. Pareciera así que el pene es más bien un limitante, un concentrador de goce.
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Eduardo Álvarez
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12:10
Fragmento del artículo "Entre Don Juan y Cándido", recortado y reescrito para la revista de psicoanálisis "La Bella Carnicera"
No hace falta mucho esfuerzo encontrar comunidades de goce actuales que sostienen un típico “autismo”, dada la cualidad puramente virtual de sus relaciones y en las que se puede reconocer una intención de preservar sus lazos de esa forma.
Tal parece que se persiguiera una completud en términos de realidad virtual, donde la cibercultura ha establecido el ideal de “igualdad radical”, estandarizando y coagulando modos de goce, pero que a diferencia de este efecto democrático, en el mundo real se produce una segregación de “lo otro”, tanto como el consiguiente debilitamiento de los vínculos y la reducción de espacios “no programados”.
Se refleja aquí el orden de homogenización que trae consigo lo global que se ofrece como un lugar sin fisuras ni fronteras, en que emerge la lógica universalizante del discurso científico de la mano con la ya referida intolerancia a la diferencia y a lo no esperado. Así, bloggers, gamers, hackers, crackers y demás, fundan espacios virtuales (totalmente cerrados o de difícil acceso a los curiosos) donde la igualdad imaginaria es la norma, en detrimento de los lazos en la realidad y con la falta en el Otro.
Particularmente he quedado sorprendido de algunos de los hallazgos de mi pequeña investigación; con estas intentonas de barramiento de la no relación sexual, el encuentro, se constata, con la ética del celibato de la que hablaba Lacan se encuentra vigente: un anhelo de no tener que pasar por el dolor de la renuncia, o si es necesario absolutamente, poder garantizar que la pérdida sea lo menos cuantiosa posible.
Se trata de la fabricación de un ideal de felicidad humana, donde se encuentre una píldora toda, una anestesia general al sujeto que desaparece así tras el discurso social o el de la ciencia.
En la cultura actual se abren ciertos espacios donde los sujetos ponen sus soledades tal vez buscando la patente de la suficiencia de sus goces, pero donde los grupos que se forman empujan por su propia estructuración al autismo de un goce “personalizable”, aparentemente a la medida, pero universal al fin: un borrador de sujetos.
Hay expresiones en la actualidad muy interesantes que dan cuenta de esta tendencia también en la ciudad. Mencionaré una en especial, que por graciosa me llamó de forma especial la atención: “El Club del Paréntesis”1.
El nombre es revelador, como suele ocurrir en estos casos: se denota con “club”, lo común aparente de los individuos, en tanto que el “paréntesis” identifica la calidad autosatisfactoria del mismo. Este club se trata de una comunidad imaginaria donde se pone en relieve la sustracción de los participantes del supuesto ideal social de los compromisos, matrimonios, o siquiera relaciones que impliquen una demanda medianamente severa.
La razón para ello se podría encontrar en un cierto amor elemental, un ensalzamiento de la propia individualidad con un tufillo (hidalgamente aceptado) de “egoísmo sano”. Un escape de la moral hipócrita de la ciudad –denuncian-, una sustracción que crea un campo donde los individuos pueden retozar en un goce autista hasta saciarse, un lugar donde se sabe lo que se quiere, o mejor dicho, se sabe lo que no.
Pienso, después de esto, que la búsqueda de la satisfacción mediante la recusación del sujeto de la castración, hace juego al discurso capitalista, pues es su producto, haciendo resonar ese engaño en el que viven estos escépticos sexuales. En este caso la obturación de la dimensión del deseo por la sobrepoblación de objetos a disposición proveídos de forma incesante por una cultura de lo descartable, de la metonimia y lo automático.
Se puede ver una cierta homogenización entre los sexos en este club, y en un más amplio espectro, en la época. El hombre, en particular, parece descolocado, abraza el salvavidas de la posición de objeto antes de hundirse: accede a este movimiento, desesperado.
En las comunidades de goce actuales hay una idea de tránsito, el transito entre objetos y satisfacciones provistas por estos. Un paso que dice que algo no se encuentra, que no convence. Allí está la lista de Don Juan y su función de búsqueda de La Mujer fálica, aquella que lo complete: el paso de una a otra constante, el una por una, diciendo lo necesario cada vez, la palabra de amor que saca a la compañera de turno de la lista para hacerla caer y la insatisfacción consiguiente que la devuelve al papel con un check.
Don Juan como fantasma masculino se centra en las mujeres comprometidas, propiedad de otro, que son todas sombras de la marca indeleble de la madre idealizada y así va errando su goce. Un macho a la antigua acumula mujeres, en una rivalidad imaginaria con otros hombres, con el fantasma del falo siempre erecto y dispuesto a conseguir más. Una muestra de la idiotez intrínseca a ese goce.
Lo autista se marca como una salvaguarda al propio deseo, al encuentro con una castración insoportable en el cuerpo de la mujer. Hay algo que aparece como seguro en la inhibición: el discurso capitalista se encarga de mantener al sujeto en este simulacro de seguridad, idiotizándolos en su goce del consumo inacabable, como el bombardeo de objetos de autosatisfacción para taponar lo que se pueda escapar, sin asirse finalmente a nada, tanto como lo voraz del “choque y fuga” consuetudinario de hoy.
Ahora podríamos introducir una pregunta si en el grupo en cuestión no hay mujeres enamoradas, y aún más, se terminan encontrando en la misma búsqueda, ¿es necesaria la lista de Don Juan en un Club del Paréntesis?.
Cándidamente un sujeto asumiría tal vez que esa es la mejor manera de gozar en el mejor de los mundos posibles, teniendo como norte un optimismo incauto: el de ser autosuficientes y el de estar aferrado al irrenunciable lifestyle, o estilo de gozar posmoderno, lo cual diremos que es una falacia astuta, que oculta la paradoja del célibe casado, pero con su propio goce del cuerpo: la paradoja de alguien que ha elegido como pareja sexual a su propio Uno fálico.
Podríamos decir que existe una resistencia del sujeto actual a condescender con el goce fálico, a vivir el deseo bajo la forma de un amor, que se muestra aquí amenazante.
Es más posible y frecuente encontrar la queja de este sistema de rotación donjuanesco en las mujeres. En el hombre no suele aparecer mientras esta estrategia le permita acceder a dicha forma de goce, al propio, como una forma de evitar el encuentro con el Otro goce. De esta forma se las arreglaría para hacer existir “la mujer que no existe”, la que quedaría fuera de la serie, y que lo amaría.
La dinámica de estos gadgets hechos a medida del sujeto y su uso, llevan a rechazar el lazo con la mujer o su perspectiva, y lo llevan a la ilusión panglossiana2 del orden absoluto: esto está aquí para mi propio goce, sin reparar en los costos ni efectos, que bajo la vía de malestar, síntoma o angustia, se podrían poner de manifiesto.
Finalmente, creo que se podría tomar la idea de la inhibición como una ventana al síntoma masculino, como que lo deja en un silencio que no permite la negociación con las mujeres ante su retirada del lugar de objeto y su alocamiento contemporáneo. Dar pie al movimiento de la mujer y viceversa, una suerte de complicidad que devuelva el lazo y la dimensión de lo nuevo de cada encuentro: en definitiva, algo del hombre tiene que pasar por su partenaire, visto que para el hombre, la mujer es síntoma.
Posiblemente la mejor manera de hacer frente a estos devaneos actuales sea el habla, desde el amor y de la mujer, dando lugar nuevamente al objeto, haciendo evidente la “disociación entre el sistema viejo, que se resiste y el nuevo que requiere un nuevo funcionamiento”. Lacan acotaría que este rompimiento se daría por “el retorno de la verdad en la falla de un saber, [...] cuyo bello orden ella viene a perturbar”. Detrás del silencio masculino y de la mascarada alocada femenina se encuentra el sujeto que respira, después de todo. Allí apunta un análisis, al sujeto que, aún debajo, espera cultivando su jardín.
1 Blog de Renato Cisneros en “El Comercio”, versión virtual.
2 Referido a Pangloss, maestro de Cándido en la novela de Voltaire.
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Eduardo Álvarez
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1:56
Por un arranque de Anna Lía llegamos a Cusco, y por su olfato nos guiamos durante esa semana. Me dejé llevar allí de la mano, ruina a ruina, con vitalidad de montaña. Confié en su olfato, y en su mano, que de alguna forma me pasea siempre entre buenos encuentros: así llegamos a Urubamba por primera vez donde nos esperaba Flor, una mujer de amplia y feliz sonrisa que con voz amistosa nos dió la bienvenida detrás de unos árboles. -¡Pasa nomás!, gritó cuando, medio nervioso, golpeé con una moneda la cerca de metal mientras la empujaba no muy convencido de entrar. Anna Lía la abrazó cariñosamente, mientras yo esperaba mi turno. Me presentó y nuevamente al verla de cerca pensé que debía decididamente, con esa sonrisa, ser feliz.
Entramos a la chacra por un caminito desnudado por la costumbre de pasar siempre por allí, una estelita de tierra familiar que nos conducía por los escalones de piedra hacia dentro de una casa de ladrillos de barro, construída a la antigua usanza local, con manos de compadres y amigos.
-Siéntense a la mesa, mientras caliento algo de agua, dijo Flor, mientras caminaba a una cocina que era sólo un decir en el círculo sin separaciones que era la casa (a la altura ecuatorial de la circunferencia le levantaba una escalera de madera hacia un altillo donde los invitados disponen de dos habitaciones independientes, bajo las que hay, como únicas puertas del primer piso, baños, para hombre y mujer). Un hombre canoso se paró a recibirnos, - Te presento a unos amigos de Lima, Anna Lía y Eduardo, continuó Flor y puso el agua a hervir tranquilamente, ahorita estoy con ustedes.
La voz baja de Gopal nos saludó amablemente y su mano invita a sentarnos, ofrece su hospitalidad estirando un montecito de coca y cal; sus uñas estaban gastadas, astilladas como las raices de un arbol viejo, noté su conexión con la Tierra.
"El problema del hombre es su orgullo", sentencia Gopal a la mitad de la tertulia. Es un hombre delgado que nos escucha con atención de niño, viste una barba a medio crecer color cana y una trenza minúscula en el occipital izquierdo. -El hombre actual no acepta su insuficiencia, en su explicación del mundo se queda en lo material pero algo se le escapa, pretende desconocer que para que exista él es necesario que exista el otro, cuando rompe ese lazo hay un desbalance, una lucha que termina siendo autodestructiva. Se debe restituir el equilibrio, pues todo tiene una polaridad o un sexo, dividido está, macho y hembra, uno con el otro.
-El orgullo del hombre lo deja solo. Si uno se queda en lo material no podra acceder a eso que su conciencia quiere negar, eso que es él intrínsecamente, pero que es oscuro a la mirada. La ayahuasca conecta con esta parte absoluta del espíritu, con dios y la identidad de cada hombre como trascendente, le da una visión de su lugar en la tierra, la abuela, y el espíritu de la respuestas, que se encuentra dentro de cada uno. Es decisión de la persona ponerse en contacto con ello.
Me parece gracioso marcarle a él, que a fin de cuentas es un francés adoptado por las montañas del Perú, el parecido que encuentro con las leyendas celtas, y que me conteste con la tradición andina.
-Hay una conexión natural del hombre con el cosmos, y de allí un saber, que se manifiesta de diferentes formas en la antiguedad. En el ande hay representaciones como el ayni, donde se ve al hombre de brazos cruzados con una palma de la mano hacia arriba y la otra hacia abajo: así se piensa a cada individuo como un punto de tránsito, recibe con una palma y da con la otra: lo que tiene viene del otro, y eso tiene que devolverlo. Te repito, uno no es sin el otro, ¿pero qué vemos ahora?, el mercado nos ha dominado, nos dominan y nos dejan en soledad.
Llega Alí a la mesa y se sienta silencioso, elige hojas bonitas del cerrito de coca y nos ofrece 3 cada vez, con una reverencia a la hoja antes de ser entregada, como una hostia. Chaccchamos. Pregunto entonces por la diferencia entre lo suyo y la religión.
- Veo la religión como parte del mismo egoísmo. La dominación de un discurso sobre otro es del mismo orden que la competencia de uno sobre otro, que miente el hombre al decir que es natural. Si no recuerdo mal, acá llegaron los curas como primera herramienta de sojuzgamiento. Nosotros no imponemos nada, damos el espacio para que quien quiera venga y tenga una experiencia consigo mismo.
Alí toma la palabra calmadamente y su diente de oro brilla tosco. - El problema es que uno tiene que desear dos cosas, deshacerse de lo que uno cree que tiene en la "ilusión" material y desear otra cosa, saber, adentrarse a lo que nunca quiso ver.
Hablamos de pérdida y deseo, amo y saber. Fumo. Gopal chaccha sonriente, tiene la boca enterrada de sus palabras, cal y coca. Me doy cuenta de su consecuencia.
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Eduardo Álvarez
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